La astrobióloga Julia De Marines, de la Universidad de California en Berkeley, ha propuesto un nuevo concepto para la búsqueda de vida inteligente extraterrestre: las noofirmas. A diferencia de las biofirmas y tecnofirmas —rastros biológicos o señales de radio de civilizaciones avanzadas—, las noofirmas buscan evidencia de actividad cognitiva en un punto intermedio del desarrollo de una civilización, antes de que esta alcance una fase tecnológica detectable. El método se basa en la Teoría del Ensamblaje: medir la complejidad de ciertos rastros que no encajan con procesos naturales, como la agricultura, detectable por alteraciones de nitrógeno atmosférico, o la fermentación, visible en residuos químicos milenarios. De Marines argumenta que, igual que un extraterrestre que observase la Tierra en la Edad de Piedra concluiría erróneamente que no hay vida inteligente, nosotros asumimos que una civilización debe estar tecnológicamente avanzada para ser detectada. Las noofirmas permitirían identificar inteligencia aunque la humanidad no sepa descifrar el rastro, del mismo modo que sabemos que la escritura del Valle del Indo fue obra de una mente inteligente aunque aún no podamos leerla. El estudio, publicado como preprint en arXiv, no ha sido revisado por pares y presenta limitaciones: las noofirmas son efímeras y complejas de interpretar.
