Un youtuber español especialista en coches, conocido como Georgesmithgood, localizó a través de Google Maps dos supuestos Ferrari F40 abandonados en distintos puntos de España y decidió viajar hasta ellos para comprobar su autenticidad. El primero apareció cerca de la frontera con Portugal y el segundo, en las proximidades de Valencia. En ambos casos, la carrocería roja, el alerón trasero y las proporciones del vehículo imitaban a la distancia la silueta del mítico superdeportivo italiano, un modelo del que Ferrari fabricó poco más de 1.300 unidades entre 1987 y 1992 y cuyas unidades originales pueden alcanzar varios millones de euros en el mercado actual. Sin embargo, al acercarse a los coches, descubrió que ninguno era un F40 auténtico: los dos eran réplicas construidas sobre un Pontiac Fiero, un deportivo estadounidense de los años 80 con motor central. El propietario de la segunda réplica llegó a ofrecérsela por unos 35.000 euros, oferta que el youtuber rechazó. El caso ilustra por qué el Pontiac Fiero se convirtió durante décadas en una de las plataformas preferidas para fabricar kit cars con apariencia de Ferrari, Lamborghini u otros deportivos de precio prohibitivo: su motor central, sus proporciones y su bajo coste facilitaban las imitaciones. El artículo recuerda también que sí existen Ferrari genuinos hallados en estado de abandono, como los 13 unidades recuperadas en un campo de Texas tras más de una década a la intemperie.
