Una empresa dirigida por un vecino del presidente Donald Trump se embolsará cerca de mil millones de dólares gracias al acuerdo extrajudicial con el que la Administración Trump puso fin a varios proyectos eólicos marinos en Estados Unidos, según una investigación de The Washington Post. El acuerdo, anunciado a principios de agosto, obliga a la energética alemana RWE a recibir 1.200 millones de dólares a cambio de renunciar a sus concesiones en aguas de Nueva York, California y Luisiana, y a reinvertir esa cantidad en proyectos de "energía convencional". RWE destinará 900 millones de dólares a comprar una participación en una planta de gas natural licuado en Luisiana a Stonespeak, un fondo de capital privado encabezado por el multimillonario australiano Michael Dorrell, también ciudadano estadounidense. Dorrell donó un millón de dólares al comité de investidura de Trump y Vance tras las elecciones de 2024 y posee una vivienda cerca de Mar-a-Lago, la residencia presidencial en Florida, donde presume de codearse con el círculo cercano del republicano. La Casa Blanca niega cualquier conflicto de intereses y defiende su "revolución de la dominancia energética". El Departamento del Interior señala que no indicó a RWE en qué empresa debía invertir, y RWE afirma haber actuado con independencia. Algunos legisladores demócratas, como el representante Jared Huffman, califican los acuerdos de despilfarro fiscal y de posible acto de corrupción, y piden que se esclarezca el proceso.
