El creador y fabricante experimental Tom Stanton ha logrado lo que la física parecía impedir: lanzar un proyectil por encima de la velocidad del sonido con un trebuchet movido exclusivamente por gravedad. En una prueba realizada en un campo del Reino Unido, una masa de 40 kilogramos dejó caer su peso, hizo girar un brazo de fibra de carbono hasta 2.342 revoluciones por minuto y propulsó un proyectil de 4 gramos a 776 millas por hora (1.247 km/h), nueve millas por hora por encima de la barrera del sonido. La grabación a alta velocidad y un chasquido confirmado por testigos certificaron el estampido sónico.
El reto era de manual: un peso en caída libre se acelera como máximo a 9,81 m/s² y una caída de 2 metros apenas alcanza 6 m/s, por lo que hacer más pesado el contrapeso no aumentaba la velocidad. Stanton rediseñó el sistema con un tambor cónico suspendido de un conjunto de poleas con relación 3:1, que aporta par al principio y velocidad de rotación al final. El brazo, mecanizado con su propia fresadora CNC, pesa solo 116 gramos y combina fibra de carbono con cubos de aluminio y un mecanismo de liberación por pasador que se acciona tras un número fijo de vueltas de cuerda.
Stanton fue incrementando la carga en fases: 10 kg dieron 394 mph, 20 y 30 kg superaron las pruebas, y 40 kg llegaron a 716 mph. Con 50 kg la máquina se rompió. Tras aligerar el proyectil a 4 gramos y modificar de nuevo la conicidad del tambor, la prueba definitiva con los 40 kg alcanzó la marca. La máquina sobrevivió íntegra al disparo.
