Un tramo de 1.600 metros de una calzada romana situado en el Valle de Losa, al norte de la provincia de Burgos, se conserva casi intacto dos mil años después de su construcción y figura entre los mejor preservados de la península Ibérica, según el ingeniero e historiador Isaac Moreno Gallo. La vía, cuyos sondeos iniciales arrancaron en 2010, forma parte de un trazado de 115 kilómetros que unía la antigua Flaviobriga (Castro Urdiales) con localidades como Osma de Álava (Uxama Barca) o las proximidades de Miranda de Ebro (Deobriga), conectando el Cantábrico con el Mediterráneo a través de otras calzadas.
Su excelente estado permite estudiar in situ las técnicas constructivas romanas: mantiene los bordillos laterales y el abombamiento central para el drenaje, cuenta con varias capas de cimentación de piedras, áridos finos, arenas y arcillas compactadas —con un grosor próximo al metro en algunos puntos— y dispone de un ancho útil superior a seis metros, apto para el cruce simultáneo de dos carros pesados en sentidos opuestos.
Hasta los años 80 el tramo conservado superaba los siete kilómetros, pero la concentración parcelaria redujo el vestigio a los 1.600 metros actuales. Moreno Gallo advierte de que la falta de criterios de identificación provocó pérdidas patrimoniales similares en toda España, donde muchas vías romanas fueron borradas al confundirse con caminos ordinarios.
