Un terremoto de magnitud 7,8 sacudió el lunes el sur de Filipinas, causando al menos doce muertos, más de doscientos heridos —en su mayoría en edificios dañados— y un tsunami de un metro en costas cercanas, según autoridades. El epicentro se localizó en el mar, a 33 kilómetros de profundidad y 32 kilómetros al suroeste de la localidad de Maasim, en la provincia de Sarangani, región de Mindanao.
El Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico señaló que la amenaza había pasado en su mayor parte unas cinco horas después del seísmo. Teresito Bacolcol, director del Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología, descartó daños o víctimas por el oleaje. El temblor, el más fuerte del año en el país, también se sintió en Malasia, donde se midió una ola de 83 centímetros frente a la isla indonesia de Célebes.
La ciudad portuaria de General Santos, con más de 700.000 habitantes y polo exportador de atún, fue la más afectada: siete muertos, unos 130 heridos, edificios parcialmente colapsados y un puente de acceso clave con grietas peligrosas. Otros cinco fallecidos se registraron en South Cotabato, Davao Occidental y la isla de Balut. Más de cien estudiantes que participaban en ceremonias de izado de bandera sufrieron contusiones y desmayos. El aeropuerto internacional de General Santos cerró temporalmente y se cancelaron diecisiete vuelos domésticos.
El presidente Ferdinand Marcos Jr. aseguró que "el Gobierno nacional está actuando y no dejaremos atrás a Mindanao". Filipinas, situada en el Cinturón de Fuego del Pacífico, registra frecuentes terremotos, erupciones volcánicas y unos veinte tifones al año.
