Un desarrollador relata cómo recuperó un Samsung A70 que había sido aplastado y sumergido en un inodoro, y tras pasar más de un año dentro de una bolsa de arroz, logró revivirlo cargándolo: el dispositivo encendió con normalidad, aunque la pantalla táctil dejó de funcionar. En lugar de desecharlo, convirtió el teléfono en un servidor web casero. El montaje incluye un concentrador USB-C que alimenta el teléfono y conecta un adaptador Ethernet por cable, junto con periféricos como almacenamiento o cámara. La configuración de red prioriza Ethernet y recurre a la batería si se interrumpe la corriente, lo que aporta redundancia. En el plano software, descartó las aplicaciones AMPP listas para usar por su falta de fiabilidad y de acceso al hardware, y optó por una solución a medida con Cordova y la biblioteca Java NanoHttpd, capaz de gestionar peticiones HTTP e integrar funciones del teléfono como Bluetooth, SMS y UART. Un plugin de alarmas reinicia la aplicación cada dos minutos si Android la cierra, lo que mantiene el servidor operativo con una caída semanal. La exposición va protegida tras Cloudflare como proxy y certificado SSL, con la idea de migrar a certificados de Let's Encrypt mediante un cliente ACME propio. El proyecto, bautizado Qik, agrupa los desarrollos y se aloja en un repositorio Git servido por el propio teléfono. El autor afirma haber sustituido parte de sus servicios personales por esta plataforma y plantea como próximos objetivos un servidor FTP y otro SMTP.
Un smartphone Samsung A70 destrozado y rescatado del inodoro funciona como servidor web desde hace más de un año
Fuentes:
Smashed Toilet Phone Web Server
