Un consorcio europeo liderado por la Universidad Técnica de Múnich ha desarrollado dentro del proyecto SEACLEAR 2.0 un robot autónomo de buceo capaz de detectar y recoger residuos del fondo marino. El sistema combina una embarcación nodriza no tripulada, una lancha auxiliar, un dron y un robot explorador de 50 centímetros con el robot limpiafondos, que desciende mediante ocho miniturbinas hasta la zona contaminada y recupera objetos con una pinza de cuatro dedos capaz de aplicar hasta 4.000 N de fuerza y levantar residuos de hasta 250 kilogramos.
El proyecto, financiado por la UE a través de Horizon 2020, reúne a ocho socios, entre ellos la Autoridad Portuaria de Hamburgo y la empresa Subsea Tech, lo que apunta a una vocación de uso real y no meramente académico. Según el investigador Stefan Sosnowski, la recogida autónoma resulta rentable a partir de 16 metros de profundidad, donde el buceo humano se vuelve más caro, lento y peligroso. El sistema también genera mapas, identifica tipos de residuos y registra su localización.
La primera demostración pública se realizó en el puerto de Marsella, donde el robot recuperó una rueda y un asiento de coche. El proyecto aún no ha hecho públicos datos clave como el rendimiento por hora, la tasa de errores del reconocimiento o el coste anual de operación. Además, extraer objetos depositados durante años puede remover sedimentos contaminados y alterar fauna colonizadora. España, con 8.000 kilómetros de costa y un Mediterráneo turístico y portuario, figura como escenario natural de despliegue.
