Astrofísicos de la Universidad de Surrey han demostrado que un recubrimiento ultraoscuro, el Vantablack 310, podría reducir significativamente el brillo de los satélites en órbita baja y proteger las observaciones astronómicas. La investigación, publicada en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, llega en un momento crítico: se proyecta que hasta 60.000 satélites orbiten la Tierra para 2030, y la luz solar reflejada por sus superficies ya genera destellos y estelas que interfieren con telescopios y grandes sondeos del cielo nocturno.
El equipo midió en laboratorio la reflectividad del recubrimiento bajo distintas condiciones de iluminación y ángulo de visión, y luego simuló cómo se vería desde tierra una superficie satelital tratada con este material. El Vantablack 310 refleja apenas un 2 % de la luz incidente y la dispersa de forma más difusa, lo que reduce los destellos brillantes típicos de las superficies reflectantes. Las simulaciones indican que el brillo resultante se aproxima al límite recomendado por la Unión Astronómica Internacional para preservar las observaciones astronómicas.
El siguiente paso será una demostración en órbita a bordo del CubeSat Jovian-1, un proyecto estudiantil de las universidades de Surrey, Portsmouth y Southampton, que evaluará el comportamiento del recubrimiento en el entorno espacial y la posibilidad de medir la reducción de brillo desde tierra. La autora principal, Astha Chaturvedi, presentará la investigación en el Taller de Naciones Unidas sobre Cielos Oscuros y Silenciosos en Viena, y la iniciativa liderada por la doctora Noelia Noël fue reconocida como mejor proyecto sostenible en los premios de sostenibilidad de la Universidad de Surrey en 2026.
