Benarrabá, una localidad de la serranía andaluza con 350 residentes permanentes, acoge desde hace meses el programa Rooral, una iniciativa sin ánimo de lucro que invita a teletrabajadores a vivir entre dos semanas y dos meses en el pueblo. El proyecto funciona como un espacio de co-living y co-working en tres casas del municipio y organiza talleres, clases de español y cenas comunitarias para mezclar a los visitantes con los vecinos. En cada tanda participan entre seis y doce personas, en su mayoría de entre 35 y 45 años, y cada huésped aporta de media unos 1.765 dólares mensuales a la economía local, una cifra relevante para un pueblo donde muchas viviendas solo se ocupan en verano. El fundador, Juan Barbed, define Rooral como un modelo de desarrollo rural que prioriza a la comunidad local y solo opera allí donde los vecinos lo respaldan. La iniciativa surgió tras años de trabajo remoto de Barbed por más de cuarenta países y pretende servir de plantilla para que otros pueblos reproduzcan el esquema. En España, el 42% de los 8.000 municipios rurales están en riesgo de despoblación total según proyecciones oficiales, mientras Barcelona y Madrid concentran el 90% del gasto turístico del país. Vecinas como Anabel Zurdo afirman que el programa ha devuelto vida al pueblo, y antiguos participantes han dejado huella con proyectos artísticos y un mapa de negocios locales. Rooral trabaja ahora en una guía para facilitar la réplica del modelo en otros pueblos.
