Phargo es un intérprete de PHP escrito desde cero en Rust por un desarrollador que no conoce el lenguaje. Su método consiste en delegar la escritura del código a una inteligencia artificial y validar los resultados con el banco de pruebas oficial del proyecto PHP, que contiene cerca de 22.000 archivos .phpt creados por el equipo de internals a lo largo de tres décadas. En la actualidad, Phargo supera 3.844 de esas pruebas, un 17,4 % del total, con un techo realista del 40-45 % porque el resto cubre extensiones en C que quedan fuera de su alcance.
El autor describe su rol como mero supervisor: deja que la IA ejecute histogramas de fallos, implemente arreglos y vuelva a correr el banco de pruebas. El artículo relata varios tropiezos reveladores. El primero, un problema en el propio sistema de medición: el script de evaluación no normalizaba los finales de línea, por lo que cientos de pruebas multi-línea fallaban sin motivo real. Tras corregirlo, cientos de tests pasaron a verde de inmediato.
El segundo fue una crisis de estabilidad: una prueba generadora llegó a consumir toda la memoria del equipo y forzar un reinicio, lo que llevó a introducir topes de memoria, límites de pasos, tamaños máximos y un archivo de rastreo para localizar cuelgues.
El tercero fue el hallazgo de funcionalidades que parecían implementadas pero no hacían nada: clone(), unset() con clave, trim() con charlist, variables variables, funciones estáticas, spl_autoload_register() o catch(\Throwable), todas descubiertas gracias al banco de pruebas, no a la revisión humana.
El objetivo final es ejecutar WordPress. Tras desbloquear incompatibilidades con goto, str_replace con referencia, preg_split y el registro de funciones, wp_install() completa la instalación con SQLite y sirve una página real con tema y entradas.
