Manuel Marín Navarro, profesor de dibujo artístico de Vélez-Málaga, lleva seis años, siete meses y 26 días reescribiendo a mano los 2,1 millones de caracteres del Quijote en caligrafía gótica Textura, entre 7 y 8 horas diarias. Ha cubierto 1.305 páginas de tamaño A3 y estima que le faltan meses para terminar las 344.000 palabras de la novela. El manuscrito, bautizado 'El Quixote Axárquico', pesará unos 20 kilos y precisará la piel de una vaca entera para encuadernarse; el autor lo tasa en un millón de euros, una cifra calculada como el equivalente al salario de un copista medieval por las horas invertidas. Usa tinta china negra, plumas artesanales fabricadas por él mismo y se prohíbe el corrector líquido: los errores se eliminan raspando el papel con cuchilla. La elección de la letra gótica, perfeccionada por los monjes alemanes y aplicada por Gutenberg en su primera Biblia, responde a su voluntad de dotar al texto de un peso dramático propio, ajeno a la caligrafía natural del Siglo de Oro. Marín Navarro, coleccionista de más de 4.000 volúmenes —300 de ellos ediciones distintas del Quijote—, cederá el original al Museo de Vélez-Málaga en el antiguo Hospital San Juan de Dios, con la condición de que no se venda a fondos privados ni se reimprima para turistas. Él conservará un único facsímil. La obra incorpora ilustraciones de artistas locales y mantiene intacta la sintaxis del siglo XVII, frente a adaptaciones modernas como la de Andrés Trapiello.
