El Winchester Science Centre, en Hampshire, ha inaugurado una zona de juegos inspirada en los ríos de creta —uno de los hábitats de agua dulce más escasos del planeta, del que más del 80 % se concentra en Inglaterra— con el objetivo de que los niños se vinculen desde pequeños con estos ecosistemas y se conviertan en futuros ecólogos. El espacio, ideado por la consultora de juego Amber Ogunsanya-Williams, permite a los menores experimentar de primera persona cómo el caudal, la temperatura y el oxígeno condicionan la vida del río, además de explorar cómo las plantas y los insectos del entorno de pradera de creta resisten el calor extremo y por qué la sombra y los hábitats conectados son refugios vitales para la fauna.
La iniciativa coincide con la creación en Westminster de un grupo parlamentario multipartito de diputados y lores para proteger estos cursos de agua, respaldado por la Wildlife Trust de Berkshire, Buckinghamshire y Oxfordshire (BBOWT), donde se localizan muchos de ellos. Holly Gray, de BBOWT, calificó la medida como un “paso adelante” para dar a los chalk streams el reconocimiento que merecen y reclamó que se les considere “la joya de la corona” de la red fluvial británica. La prolongada ola de calor y sequía que atraviesa el país añade presión a estos ecosistemas de agua fría y estable, especialmente sensibles a la falta de caudal y al aumento de las temperaturas.
