El teniente Timothy Dolan, jefe de la unidad de tráfico del Departamento de Policía de Oakland (OPD) y vicepresidente del sindicato policial, percibió 493.247 dólares en horas extra en 2024, que sumados a su salario y otros conceptos elevaron su retribución a 711.000 dólares, casi el triple que la de la alcaldesa. Según una investigación periodística, Dolan acumuló 3.304 horas extra —equivalentes a más de dos puestos y medio a tiempo completo— dedicadas en su mayor parte a revisar informes de colisiones de tráfico, una tarea que el propio departamento justifica por la falta de personal. Los registros solicitados al OPD muestran jornadas de 23 horas, hasta 19 días seguidos de trabajo y más de 800 horas extra solo revisando documentación de accidentes. Además, casi la mitad de esas horas extra no aparecen documentadas en los formularios oficiales, lo que impide saber qué hizo realmente durante ese tiempo. El caso se enmarca en un problema estructural: Oakland arrastra déficits presupuestarios de unos 120 millones de dólares anuales hasta 2030 y el OPD, con un presupuesto de 386 millones, gastó el último ejercicio 55 millones en horas extra, 31 millones por encima de lo aprobado. En 2021, 58 agentes cobraron más de 100.000 dólares en horas extra; en 2024 eran 169, y los que superaron los 200.000 pasaron de seis a 27, pese a que la plantilla creció solo un 9% entre 2011 y 2024.
