Un residente de Tampa (Florida) documenta en un artículo técnico cómo construyó, él mismo, un sistema para monitorizar en tiempo real los precios de gasolina en los cerca de 600 almacenes Costco de Estados Unidos. La iniciativa nació tras la crisis del estrecho de Ormuz, un cuello de botella por el que circula buena parte del petróleo mundial y cuya sola amenaza de cierre disparó los precios del combustible. El proyecto se apoya en dos endpoints no documentados de Costco: AjaxGetGasPricesService y AjaxWarehouseBrowseLookupView, este último capaz de devolver, por coordenadas de latitud y longitud y con el parámetro populateWarehouseDetails, dirección, horarios, servicios, disponibilidad del food court y precio del gas de cada almacén. Para cubrir todo el país, el autor diseñó un barrido con una rejilla de puntos cada 3 grados sobre el territorio continental más coordenadas manuales para Alaska y Hawái; cada llamada devuelve hasta 50 almacenes ordenados por distancia, así que la rejilla garantiza solapamiento suficiente para deduplicar las 600 ubicaciones. El script, escrito en Python con httpx y asyncio, completa el barrido en menos de 60 segundos y respeta los servidores con un semáforo de concurrencia y reintentos automáticos. Los datos se almacenan en TimescaleDB, una extensión de PostgreSQL orientada a series temporales, y se sirven mediante una aplicación Next.js con Tailwind desplegada en Cloudflare Workers; cada estación tiene su propia página indexada por buscadores para que cualquiera pueda consultar el precio actual desde el aparcamiento. En 155 días de seguimiento se han registrado 38.101 cambios de precio, con una media de 246 diarios y un saldo neto de 2.969 recortes frente a subidas (20.535 bajadas frente a 17.566 subidas). El precio medio mensual cayó de 4,58 dólares en mayo a 4,03 en julio y subió a 4,12 en agosto. Los estados más baratos son Indiana (3,31 $), Texas (3,38) y Tennessee (3,40); los más caros, California (5,23), Washington (4,86) y Oregón (4,46). El autor concluye que ni siquiera Costco, que usa la gasolina como producto reclamo, pudo mantenerse al margen del mercado y, tras meses afinando el sistema para arañar céntimos por depósito, cambió su Honda CR-V por un Tesla Model Y, haciendo irrelevante la pregunta que motivó el proyecto.
