Un informe de RAND publicado el 31 de agosto concluye que Estados Unidos no dispone de los ingenieros, técnicos y ensambladores necesarios para reconstruir los satélites y sistemas espaciales militares destruidos en un conflicto prolongado con China o Rusia. El estudio, titulado "Breaking Glass, Missing Hands", fija entre 12 y 24 meses el plazo para restablecer la capacidad perdida, muy inferior a la década que suele requerir la sustitución de un satélite envejecido.
Los autores analizaron si la base industrial espacial podría cumplir ese calendario entre 2027 y 2032 y sostienen que los déficit de mano de obra actuales tardarán años en cerrarse. RAND divide la fuerza laboral del sector en tres categorías. La primera, los ingenieros de diseño y prueba: de los casi 3 millones de ingenieros del país con título universitario, solo un 3 % trabaja en industrias vinculadas al espacio (comunicaciones satelitales, semiconductores y óptica), lo que representa unas 7.000 de las 208.000 vacantes anuales.
La segunda categoría, la "mano de obra cualificada" de técnicos y ensambladores de salas limpias, presenta un desfase aún mayor: unos 11.000 nuevos titulados al año frente a 30.000 puestos de técnico y solo 13.000 frente a 244.000 de ensamblador. La tercera, los especialistas en detección infrarroja y electro-óptica y en endurecimiento frente a la radiación, necesita máster o doctorado y hasta 15 años de experiencia, y el 70 % de los doctorados recientes en esas disciplinas corresponden a estudiantes extranjeros sin acceso a trabajo clasificado.
A estas carencias se suman los tiempos de las habilitaciones de seguridad, de hasta seis meses para secretos, y la pérdida de habilidades entre contratos, que impide una respuesta rápida. RAND recomienda unos 5 millones de dólares anuales en becas y prácticas, programas de recapacitación y medidas para retener talento mediante el ROTC y becas SMART, y advierte de que la automatización, apenas mencionada por los entrevistados, es una vía pendiente de explorar.
