Un informe de The Aerospace Corporation, publicado el 29 de junio, sostiene que los cohetes de gran tamaño dejan de ser rentables a partir de cierto umbral, ya que los costes de fabricación y operativos compensan el ahorro por kilogramo en órbita. El documento compara esta dinámica con el caso del Airbus A380, un avión técnicamente exitoso pero comercialmente fallido por sus elevados costes operativos.
Según el estudio, los vehículos de lanzamiento superpesados son aquellos capaces de liberar al menos 50 toneladas métricas en órbita baja. Hoy solo dos cohetes en activo cumplen esa condición: el Falcon Heavy de SpaceX y el SLS de la NASA, este último con 98 metros de altura. El Starship de SpaceX, de 121 metros, aún no ha superado las pruebas. Otros proyectos en desarrollo son el New Glenn de Blue Origin y los chinos Long March 9 y 10. El Falcon Heavy acumula 12 vuelos desde su estreno en 2018, un dato que, según los autores, refleja una demanda limitada.
El informe reconoce que determinadas cargas útiles futuras —constelaciones de banda ancha o centros de datos orbitales— requerirán cohetes de gran tamaño, por lo que el sobrecoste estaría justificado en esos casos. Sin embargo, cuestiona que la demanda prevista justifique la proliferación de proyectos de supercohetes que persiguen récords de tamaño. Las conclusiones invitan a las agencias y empresas a evaluar la viabilidad económica antes de competir por construir el vehículo más grande.
