Un incendio declarado el 30 de junio en el vertedero de Jatiwaringin, en las afueras de Yakarta, lleva ya ocho días activo y se ha extendido por más de 15 hectáreas, generando una densa humareda tóxica que ha obligado a cientos de residentes a abandonar sus hogares. Las autoridades sanitarias han atendido al menos a 234 personas con problemas respiratorios, 72 de ellas con infecciones agudas de las vías respiratorias. Bomberos, apoyados por helicópteros, camiones cisterna, bulldozers y drones, trabajan para extinguir el fuego, que arde en el interior de las pilas de basura y no solo en la superficie, según la Agencia Nacional de Gestión de Desastres (BNPB). El Ministerio de Medio Ambiente ha calificado la calidad del aire como peligrosa, aunque la gravedad ha disminuido en los últimos días.
La organización Foro para el Medio Ambiente (Walhi) atribuye el origen a la acumulación de metano procedente de residuos orgánicos en descomposición y califica el suceso como un desastre ecológico fruto de la negligencia sistémica. El vertedero, diseñado para 2.700 toneladas diarias, solo absorbe el 59% de los residuos que genera la regencia de Tangerang; el resto acaba en vertederos improvisados, algunos a menos de cien metros de viviendas. El Ministerio de Medio Ambiente y Bosques impuso sanciones administrativas al vertedero en 2025 y evalúa 390 vertederos en todo el país. Walhi advierte de que, sin una reforma estructural del sistema de gestión de residuos, nuevos incendios son inevitables.
