Un incendio forestal declarado en Trévillach, cerca de Perpiñán, en los Pirineos franceses, ha obligado a evacuar a más de 10.000 personas de una quincena de municipios de la zona. El fuego ha calcinado al menos 4.600 hectáreas, según el prefecto local Pierre Regnault de la Mothe, y el ministro del Interior, Laurent Nunez, advirtió de que las condiciones empeoran y que la batalla se reanuda con fuertes vientos que pueden avivar las llamas. La organización del Tour de Francia pidió a los aficionados que no acudan a los últimos 40 kilómetros de la tercera etapa, entre Granollers y Les Angles, para no obstaculizar a los equipos de emergencia; el director de la carrera, Christian Prudhomme, calificó la situación de excepcional.
La Comisión Europea, a través de su presidenta Ursula von der Leyen, anunció el envío de cuatro aviones contraincendios desde Chipre y Suecia para apoyar las tareas de extinción. El fuego también afecta a España: en la reserva natural de Les Gavarres, en Cataluña, se han quemado más de 2.200 hectáreas, mientras que 500 personas fueron evacuadas en la provincia de Castellón al penetrar el fuego en el parque nacional de la Sierra de Espadán. Las temperaturas podrían volver a alcanzar los 40 °C en el suroeste de Francia esta semana, después de que junio registrara la jornada más calurosa de la historia del país y un exceso de mortalidad de 2.025 personas en Francia, 1.222 en Bélgica y unas 480 en los Países Bajos durante la ola de calor.
