El Instituto de Economía Internacional de Viena (wiiw) ha analizado cómo nuevos ingresos propios de la UE, al margen de las contribuciones nacionales, podrían financiar el próximo presupuesto comunitario para 2028-2034, que la Comisión Europea plantea elevar hasta cerca de 2 billones de euros, equivalente al 1,26 % de la renta nacional bruta frente al 1,1 % actual. Ese aumento responde a necesidades de gasto en clima, digitalización, seguridad pública, competitividad y amortización del fondo de recuperación pospandemia. La financiación actual descansa en los Estados miembros mediante aportaciones basadas en la RNB, sostenidas con impuestos sobre el trabajo y el consumo, lo que reduce el debate a la posición neta de cada país y dificulta concebir el presupuesto como instrumento de bienes públicos europeos. El estudio evalúa fuentes alternativas como una tasa sobre transacciones financieras, un impuesto digital, gravámenes sobre criptos y juego online, tasas sobre aviación y, sobre todo, un tributo mínimo europeo a las grandes fortunas. Un impuesto mínimo a personas con patrimonio neto superior a 100 millones de euros podría aportar hasta 41.000 millones de euros anuales, muy por encima de los 2.000 millones del juego online, los 3.000 millones de las criptos o los 5.000-7.000 millones de la aviación. La movilidad del capital, las criptomonedas y los vuelos internacionales, argumenta el wiiw, justifica una solución europea coordinada en lugar de medidas nacionales dispersas.
