Un hombre paralizado del pecho hacia abajo tras un accidente de natación ha recuperado la capacidad de alimentarse y beber de un vaso gracias a un implante cerebral que sortea su lesión medular. Keith Thomas, residente en Massapequa (Nueva York), no podía levantar los brazos de su silla de ruedas cuando aceptó probar la tecnología en 2021. Tras la implantación de electrodos en el cerebro y meses de entrenamiento, consiguió mover de nuevo los brazos y percibir el tacto, incluida la mano de su hermana y el pelo de su perro.
El dispositivo, desarrollado por el equipo del profesor Chad Bouton en los Feinstein Institutes for Medical Research —brazo investigador del proveedor sanitario Northwell Health— utiliza una técnica de "doble bypass neuronal". Los electrodos detectan la intención de mover los brazos y envían señales a los músculos, mientras sensores de presión en manos y dedos devuelven información al cerebro para recrear la sensación táctil.
Thomas se había lesionado en julio de 2020 al zambullirse en una piscina. Tras 35 semanas de entrenamiento, la fuerza de su brazo derecho aumentó un 86% y la del izquierdo un 62%, según el estudio publicado en Nature Medicine. Los investigadores desarrollaron además una técnica de "espejo cortical" que, tras 25 semanas, le devolvió la sensibilidad en zonas previamente dormidas. Las mejoras se mantienen más de dos años después, aunque los autores subrayan la necesidad de ensayos con más pacientes.
