Un estudio cuasi-experimental publicado en npj Mental Health Research demuestra que la presencia inesperada de una persona disfrazada de Batman en el metro de Milán incrementa de forma significativa la conducta prosocial de los viajeros. En 138 observaciones realizadas en vagones del suburbano milanés, una experimentadora fingía estar embarazada mediante un vientre protésico y se registraba si algún pasajero cedía su asiento. En la condición de control, sin Batman, el porcentaje de asientos ofrecidos fue del 37,66 %, mientras que cuando un segundo experimentador entraba en el vagón vestido con capa, logotipo y capucha del personaje (sin máscara completa por motivos éticos) la cifra ascendió al 67,21 %. La regresión logística arrojó una odds ratio de 3,393 y una significación p < 0,001, lo que indica que los viajeros eran más de tres veces más propensos a levantarse cuando aparecía el superhéroe. El modelo explicó el 11,2 % de la varianza y clasificó correctamente el 64,5 % de los casos. Uno de los hallazgos más sorprendidos es que el 44 % de quienes cedieron el asiento en la condición experimental afirmaron no haber visto a Batman, lo que sugiere que el efecto opera incluso sin conciencia explícita del estímulo disruptivo. Los autores enmarcan el resultado en la teoría del mindfulness situacional: los eventos inesperados rompen la rutina automática, aumentan la atención al entorno y favorecen la sensibilidad hacia las necesidades ajenas. El ensayo, registrado en ClinicalTrials.gov con el identificador NCT06481748, fue aprobado por el Comité de Ética de Psicología de la Universidad Católica del Sagrado Corazón y plantea aplicaciones potenciales en campañas sociales, instalaciones artísticas o intervenciones en espacios públicos para promover conductas altruistas.
