Un hombre de 29 años de Queensland (Australia) perdió más de 166.000 dólares australianos tras invertir en una aplicación de trading de criptomonedas que simulaba beneficios crecientes en su panel. Al intentar reclamar, descubrió que el servicio de atención al cliente era un chatbot básico y que había sido víctima de una estafa de inversión construida con inteligencia artificial.
Según datos de Scamwatch, los australianos han perdido más de 45 millones de dólares en esquemas fraudulentos de inversión en lo que va de 2026, tras superar los 160 millones en 2025. Expertos consultados por el medio señalan que la IA está reduciendo la carga administrativa de operar estafas a escala industrial, con medios localizados hiperrealistas, artículos falsos, reseñas sintéticas y deepfakes de voz. La Policía Federal Australiana advierte que los grupos criminales clonan voces a partir de segundos de audio y ofrecen acceso a un supuesto asesor financiero con acento australiano o inglés.
La Comisión Australiana de Valores e Inversiones desactivó cerca de 12.000 sitios web de estafas en 2025, pero los estafadores usan técnicas de 'cloaking' para mostrar contenido inocuo a los moderadores. Académicos y reguladores piden responsabilizar legalmente a las plataformas digitales, verificar las licencias de servicios financieros antes de publicar anuncios y reforzar los sistemas de detección en bancos, telecos y plataformas.
