Un pasajero de un vuelo de Ryanair estuvo a punto de ser succionado por una ventanilla que se desprendió en pleno vuelo entre Tesalónica (Grecia) y Memmingen (Alemania). El viajero, identificado como un turista serbio, sufrió quemaduras por fricción y fue hospitalizado, aunque su estado es estable. Según el testimonio de una pasajera recogido por medios griegos e internacionales, la mayoría de los ocupantes dormía cuando escucharon un fuerte ruido, similar al estallido de un neumático, y se produjo una descompresión de la cabina. Las máscaras de oxígeno se desplegaron de forma automática y se percibió un olor intenso. En cuestión de segundos, la cabeza y los hombros del pasajero quedaron fuera del avión; llevaba todavía el cinturón abrochado, lo que evitó que saliera por completo. Otros viajeros lo agarraron y lo devolvieron al interior.
Medios griegos señalaron que el incidente ocurrió sobre el espacio aéreo de Macedonia del Norte y que la ventanilla se rompió por el impacto de un fragmento desprendido de uno de los motores. Ryanair confirmó en un comunicado que el vuelo regresó a Tesalónica poco después del despegue tras desprenderse una ventanilla de pasajeros, y aseguró que el aparato aterrizó con normalidad. La aerolínea irlandesa facilitó un avión de reemplazo para trasladar al resto de los pasajeros hasta su destino en Memmingen.
