Hace aproximadamente 14.400 años, cinco personas y un perro recorrieron unos 800 metros de galería subterránea en la cueva de Bàsura, cerca de Toirano (Liguria, Italia), iluminándose con manojos de finas ramitas de pino silvestre en lugar de antorchas de gran tamaño. Así lo concluye el equipo del proyecto multidisciplinar 'Bàsura Revisited' tras analizar 56 fragmentos de carbón recuperados en el yacimiento, más de la mitad procedentes de ramas jóvenes de menos de dos o tres centímetros de diámetro de Pinus sylvestris o especies similares, recogidas de árboles vivos.
El hallazgo desmonta la idea clásica de que los grupos paleolíticos se servían de teas voluminosas para moverse en la oscuridad. Las ramitas seleccionadas eran ligeras, generaban poco humo y resultaban muy eficientes: unas 20 unidades bastaban para cubrir un trayecto de dos horas. Para validarlo, los investigadores reprodujeron el experimento en una cueva cercana con cinco participantes y ramas de pino silvestre, y comprobaron que dos ramitas ardiendo bastaban para iluminar a un grupo en fila, con visibilidad de hasta diez metros tras la adaptación visual a la oscuridad, con un consumo de unos cuatro centímetros de longitud por minuto.
La cueva de Bàsura se excava desde los años cincuenta, cuando las huellas se atribuyeron erróneamente a neandertales; la datación posterior las asignó al periodo epigravetiense. Los autores reconocen que la reconstrucción experimental es una simulación moderna de condiciones plausibles y que la muestra de carbón es reducida, por lo que los resultados no se pueden extrapolar al conjunto de los sistemas de iluminación paleolítica.
