Conno Christou, fundador de la startup Keragon, fue diagnosticado a los 35 años con un linfoma no Hodgkin agresivo y poco frecuente —afecta a una de cada 420.000 personas— después de que una revisión rutinaria por dos trombos detectara una masa de 11 centímetros detrás del esternón. El tumor existía desde hacía apenas tres meses y en tres semanas habría alcanzado fase cuatro.
Ante la discrepancia entre dos oncólogos de prestigio sobre la intensidad de la quimioterapia —el primero proponía un régimen con un 60% de éxito y el segundo uno más agresivo con un 85%—, Christou reunió en 48 horas doce opiniones de especialistas de Estados Unidos y otros países. Once a uno recomendaron el tratamiento intensivo, que completó durante seis meses.
Durante la quimioterapia registró sueño, alimentación, efectos secundarios y resultados clínicos en un diario con transcripción de voz y los introdujo en Claude. El modelo le ayudó a formular preguntas precisas a sus médicos sin sustituir su criterio. La decisión resultó decisiva al final del tratamiento: cuando su última PET sugirió enfermedad activa, Claude identificó un fenómeno conocido de reactivación del timo en menores de 40 años, presente en aproximadamente el 60% de los falsos positivos de su tipo de linfoma. Tres nuevas consultas lo confirmaron: se trataba de un timo reactivo, no de cáncer residual, y evitó radioterapia cerca del corazón y los pulmones.
Christou defiende que la IA ya transforma la atención al paciente hoy, aunque expertos como Danielle Bitterman, de Mass General Brigham, recuerdan que los chatbots通用 pueden equivocarse con frecuencia en diagnósticos personalizados.
