El sistema de identidad digital AGOV, desplegado en Suiza desde 2024 y utilizado ya por 1,6 millones de cuentas para acceder al seguro de desempleo, presentar impuestos o solicitar la nacionalidad en el cantón de Zúrich, presenta un fallo de accesibilidad que bloquea el registro a determinados usuarios. El problema se manifiesta en el primer paso de la inscripción: un formulario dividido en seis casillas diseñadas para introducir, una por una, las cifras de un código de verificación enviado por correo electrónico. En varios navegadores —Firefox, Chromium y Chrome sobre Linux; Firefox, Safari y Chrome sobre macOS— el cursor no salta automáticamente a la siguiente casilla ni acepta dígitos aislados: cada campo acumula varios caracteres, los marca en rojo y, al enviar el formulario, devuelve un error de «campo obligatorio», aunque las seis casillas estén completas.
El autor descartó progresivamente todas las hipótesis habituales: el problema no depende del navegador ni del sistema operativo, no se trata de una CAPTCHA insalvable, y no se reproduce con direcciones de correo distintas, ni siquiera con direcciones falsas. La única combinación en la que el formulario funcionó fue un portátil corporativo, con autocompletado del navegador, lo que permitió al menos descartar un bloqueo deliberado contra el usuario. Contactar con el soporte oficial resultó imposible: el único canal disponible es un formulario web que, a su vez, exige superar el mismo paso de verificación por correo. El artículo incluye una investigación técnica del código JavaScript de la página —2,4 MB y más de 100 000 líneas minificadas y parcialmente ofuscadas— donde se intuye que la lógica de autocompletado y validación depende de condiciones que un usuario concreto no cumple.
El texto es a la vez una crónica personal, un caso de estudio sobre accesibilidad web y una crítica implícita a la opacidad de un sistema de identificación estatal del que dependen servicios esenciales sin que existan canales de soporte alternativos.
