Jakub Markowski, supervisor de fontanería de la Autoridad de Vivienda de Nueva York (NYCHA), se convirtió en 2025 en el empleado municipal mejor remunerado de la ciudad al percibir 465.000 dólares, una cifra que superó con creces los sueldos del alcalde, del jefe de policía y del responsable de bomberos en una plantilla de unos 350.000 trabajadores públicos. La mayor parte de esos ingresos procedió de casi 2.560 horas extraordinarias en un solo ejercicio, equivalentes a unas siete horas extra diarias durante todo el año.
La revisión documental abrió una nueva línea de investigación: durante ese mismo periodo, Markowski figuraba al frente de dos empresas privadas de fontanería que trabajaban en decenas de obras en barrios exclusivos de la ciudad. El Departamento de Edificios de Nueva York examina ahora si la compatibilidad de ambas actividades respetaba la normativa municipal y si contaba con la autorización necesaria tras su ascenso en 2024 a un puesto de supervisión vinculado a la seguridad contra incendios.
Los investigadores también analizan cómo funcionaban realmente sus sociedades, ya que varios contratistas declararon al New York Times haber tratado principalmente con otro empresario, Robert Tarnawa, cuya relación con los trabajos sigue bajo análisis. La legislación neoyorquina obliga a que determinadas obras sean supervisadas de forma directa por un fontanero con licencia. El caso se enmarca en una NYCHA con más de 240 complejos y cerca de 300.000 residentes, un déficit crónico de inversión y escándalos previos por sobornos y fraude en las horas extra. Hasta la fecha no se han presentado cargos contra Markowski y la investigación sigue abierta.
