Un fondo de pensiones de Detroit ha presentado una demanda derivada contra el consejo de administración y la dirección de Uber, a la que acusa de anteponer los beneficios al cumplimiento normativo y la seguridad, exponiendo a la compañía y a sus accionistas a riesgos legales y financieros. La demanda, registrada el lunes en el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Norte de California (San Francisco), describe a Uber como un «infractor serial del cumplimiento» que recorta garantías de forma «deliberada», una cultura que habría propiciado miles de denuncias de víctimas de agresiones y acoso sexual por parte de conductores.
La acción, que señala al consejero delegado Dara Khosrowshahi, sostiene que los miembros del consejo incumplieron su deber fiduciario al ignorar reiterados avisos sobre fallos en seguridad y compliance. Los demandantes piden que los altos cargos indemnicen personalmente a la empresa, devuelvan parte de sus retribuciones y se implanten medidas de supervisión más estrictas. Entre los perjudicados, la demanda incluye a víctimas de agresión y acoso sexual, usuarios con discapacidad y consumidores del programa de suscripción Uber One.
Uber rechazó las acusaciones y calificó la demanda de «engañosa» y basada en «narrativas falsas» de litigios previos ya resueltos. La acción se suma a una oleada de demandas derivadas presentadas este año por accionistas contra gigantes tecnológicos como Adobe, Apple o Intel.
