El investigador en inteligencia artificial Roman Yampolskiy advirtió en el pódcast The Diary of a CEO que la combinación de modelos avanzados de IA y robots humanoides podría automatizar la mayoría de las tareas físicas en torno a 2030, apenas cinco años vista. El profesor sostuvo que el debate público se ha centrado en profesiones intelectuales —programadores, administrativos o creativos— cuando el cambio más profundo llegará con la capacidad de las máquinas para desenvolverse en el entorno físico. En un escenario de IA general capaz de razonar, aprender y actuar en el mundo real, las empresas tendrían pocos incentivos para mantener plantillas humanas, lo que, a su juicio, provocaría niveles de desempleo sin precedentes: «No estamos hablando de un 10% de paro, que ya da miedo, sino de un 99%». La tesis contrasta con la de Bill Gates y Jensen Huang, que defienden que oficios como profesores, médicos, electricistas, carpinteros o fontaneros mantendrán ventaja frente a la automatización. Yampolskiy reconoció que algunos empleos resistirán por motivos sociales, culturales o emocionales, como la contabilidad, la salud mental y los productos artesanales con valor añadido, y apuntó a nuevas oportunidades ligadas a la propia industria de la IA, como especialistas en supervisar y explicar el despliegue de estos sistemas ante empresas, administraciones y ciudadanos.
