Un exnovio controló el Tesla de una mujer para acosarla durante meses

Fuentes: How one woman’s Tesla was remotely controlled – and used to harass her – by an abusive ex-partner, eldiario.esT2

Un exnovio controló el Tesla de una mujer para acosarla durante meses

Una mujer australiana vivió un infierno tecnológico y emocional después de que su expareja, un empresario con antecedentes de explotación laboral, tomara el control remoto de su coche Tesla para acosarla durante meses. Enrico Pucci, de 50 años, ha sido condenado a dos años y tres meses de prisión por 30 cargos de violencia doméstica relacionados con el uso de la aplicación del vehículo para perseguir y hostigar a la víctima, conocida como Stacey, según informó The Guardian.

El caso, que se juzgó en el Tribunal Local de Parramatta, en el oeste de Sídney, expone una forma inédita de maltrato digital: el uso de las funciones conectadas de un vehículo como herramienta de vigilancia y control. Stacey explicó a la policía que Pucci había utilizado el perfil de "control parental" del Tesla —al que ella no tenía acceso— para manipular funciones clave como la velocidad, la climatización, el bloqueo y los horarios de conducción. Entre el 6 y el 12 de noviembre de 2025, el acusado alternó de forma remota la temperatura del habitáculo entre frío y calor extremos, y activó en repetidas ocasiones el llamado "Valet Mode", que limita la velocidad máxima del coche a 40 kilómetros por hora, poniendo en riesgo la seguridad de la víctima en la vía pública, según los documentos policiales.

Según la instrucción recogida por eldiario.es, Stacey también documentó siete intentos de desconexión remota del cable de carga del vehículo. La mujer llevaba cuatro años sufriendo una relación marcada por el abuso y la coerción. En marzo de 2020, tras anunciar su intención de separarse, Pucci la amenazó con quitarle a su hijo de dos años, le arrebató el teléfono, escribió un mensaje al exmarido de ella diciendo que no podía cuidar del niño, la sacó del coche a la fuerza y la arrastró contra una columna de un párking gritando "di adiós a tu hijo". Un año después, en 2021 y ya casados, la estranguló hasta dejarla inconsciente. "Todo se quedó en silencio y la víctima se desmayó", relataron los documentos. "Creyó que iba a morir".

La trampa tecnológica comenzó cuando Stacey compró el Tesla durante la relación. Tras tener dificultades para manejar la tecnología, Pucci le ofreció ayuda y registró el coche a su nombre "para tomar el control de la app de Tesla". Stacey accedió pensando que solo sería apoyo técnico. Un mes después de la ruptura, en noviembre de 2025, comenzó el acoso remoto. El momento clave llegó cuando Stacey escuchó la alarma del coche sonar en mitad de la noche y, a la mañana siguiente, descubrió el perfil de control parental y el salpicadero reseteado. Tres días después, Pucci la siguió en otro coche y le gritó: "Pensabas que te saldrías con la tuya. Estoy en tu coche. Estoy en tus mapas".

El juez Peter Feather describió la conducta de Pucci como "coercitiva y controladora", "diseñada para afianzar el poder y el cumplimiento". Durante el juicio, también se mencionó que el acusado forjó oportunidades de empleo fraudulentas para "crear dependencia" y obligarla a rechazar otras ofertas profesionales. Entre los 30 cargos figuran ocho por stalking con intención de causar miedo o daño físico, seis de agresión común, dos de estrangulamiento sin consentimiento, uno de amenaza de muerte mediante servicio de telecomunicaciones y uno de acoso a través de medios digitales.

El perfil de Pucci incluye antecedentes previos por abuso y fraude. En 2017, la Fair Work Ombudsman australiana y el Tribunal Federal multaron con casi 450.000 dólares a su empresa de limpieza, Grouped Property Services (GPS) Pty Ltd, por tratar a trabajadores extranjeros vulnerables como "esclavos", sin pagarles durante meses y dejándolos sin alimento ni atención médica. El hermano de Pucci, Rosario, fue descrito por el tribunal como "íntimamente involucrado" en la explotación. En 2022, la ASIC lo inhabilitó para gestionar empresas durante cinco años por su implicación en la quiebra de tres compañías que adeudaban cerca de 10 millones de dólares a los acreedores.

El abogado de Pucci anunció que recurrirá la sentencia; la próxima vista está prevista para finales de octubre. Mientras tanto, el caso ha reabierto el debate sobre la vulnerabilidad de los vehículos conectados ante el acoso por parte de exparejas con acceso a sus cuentas. Las asociaciones de víctimas de violencia de género australianas han reclamado a las autoridades que investiguen cuántos casos similares podrían estar produciéndose sin detectarse, en una era en la que un coche puede convertirse en el arma de un maltratador sin necesidad de contacto físico directo.