David Lawrence abandonó Harvard Law tras un tiroteo en el campus que involucró a un agente de policía y reavivó el debate sobre la conducta policial. Junto a Amit Patankar, exingeniero de Google y MBA de Harvard, y Michael Gropman, exjefe adjunto de policía de Boston, fundó Blue Voice, una startup con sede en Boston que ofrece orientación normativa en tiempo real a agentes en servicio mediante inteligencia artificial.
La compañía salió del modo stealth con una ronda de seis millones de dólares liderada por SignalFire y Las Olas VC. Sus herramientas ya las usan a diario agentes de 225 agencias condales repartidas en 25 estados. Lawrence describe la plataforma como un equivalente a Harvey, el asistente jurídico de IA, o a OpenEvidence, su homólogo para médicos.
El problema que Blue Voice aborda es que los agentes suelen confiar en su memoria para aplicar miles de páginas de leyes, protocolos y ordenanzas municipales. Antes, recordar un paso concreto podía obligar a consultar un manual de 15.000 páginas, despertar a un supervisor o recurrir a ChatGPT, que según la empresa ofrece respuestas incorrectas hasta en el 30 % de los casos. Blue Voice se entrena con normativas específicas de cada departamento y cita la fuente original en cada respuesta, sin dictar la actuación. Según Lawrence, la base de clientes se multiplicó por once en el último año y la herramienta responde una consulta por minuto. Entre los casos citados, un agente novato evitó un posible secuestro de una menor al confirmar en la aplicación los criterios legales de 'child enticement'.
