Un equipo internacional de antropólogos de la Universidad de Tel Aviv ha demostrado que la pelvis masculina del Homo sapiens presenta una configuración anatómica única, ausente en las pelvis femeninas y en las de los neandertales. El estudio, publicado en Scientific Reports, analizó 91 pelvis humanas modernas (63 masculinas y 28 femeninas) y las comparó con dos pelvis masculinas completas de neandertal.
Según los investigadores, la principal diferencia radica en la orientación de los acetábulos (las cavidades donde encaja la cabeza del fémur), que en los hombres modernos se dirigen más hacia la parte frontal de la pelvis. Esta disposición, argumentan, constituye una adaptación evolutiva ligada a la locomoción bípeda: al colocar las piernas ligeramente más adelantadas, los cuádriceps absorben mejor el impacto de cada paso y propulsan el cuerpo hacia arriba con mayor eficiencia energética. El resultado sería una marcha más resistente en largas distancias.
Las pelvis femeninas, condicionadas por las exigencias del parto, no habrían podido desarrollar estas modificaciones, lo que explicaría en parte las diferencias en la forma de caminar entre sexos. La coautora Ella Been, del Ono Academic College, señaló que comprender la evolución del mecanismo de la marcha puede contribuir a la investigación contemporánea en biomecánica, medicina musculoesquelética, rehabilitación y prevención de lesiones. La comparación con los neandertales, añadió, ayuda a entender mejor el cuerpo humano moderno.
