Un equipo internacional de investigadores ha reconstruido el origen evolutivo de la diferencia entre la palma y el dorso de las extremidades de los vertebrados, un mecanismo genético que ya existía hace más de 400 millones de años en las aletas de los peces, antes de que los primeros vertebrados colonizaran la tierra firme. El estudio, publicado en Current Biology, ha sido liderado por científicos del Instituto de Biomedicina y Biotecnología de Cantabria (IBBTEC), el Centro Andaluz de Biología del Desarrollo y la Universidad de Harvard, y demuestra que el gen Lmx1b, responsable del desarrollo del lado dorsal de las extremidades en ratones, pollos y humanos, cumple la misma función en las aletas pectorales del pez cebra (Danio rerio).
La investigadora del IBBTEC Marián Ros, codirectora del trabajo, explica que la distinción entre dorso y palma resulta imprescindible para que las extremidades funcionen correctamente y permita acciones cotidianas como doblar los dedos, agarrar objetos o apoyar el pie en el suelo. Hasta ahora se desconocía si esa asimetría estaba presente en los peces antecesores de los vertebrados terrestres.
Los autores también analizaron las lochas mariposa, peces de agua dulce adaptados a adherirse a rocas en ríos de corrientes fuertes, cuyas aletas pectorales modificadas ilustran cómo variaciones en este programa genético pueden generar nuevas funciones anatómicas. Además, el avance ayuda a comprender mejor enfermedades hereditarias como el síndrome de uña-rótula, asociado a alteraciones del gen LMX1B y de los interruptores genéticos LARM.
