Un equipo de matemáticos de la Universidad de Nueva York (NYU) ha demostrado que las bandadas de aves y los bancos de peces se organizan como un material cristalino blando, en el que cada animal actúa como un «átomo» dispuesto de forma regular y unido a sus vecinos mediante enlaces elásticos similares a muelles. La investigación, publicada en la revista Physical Review Fluids, fue dirigida por Christiana Mavroyiakoumou —investigadora del Courant Institute en el momento del estudio y actualmente fellow en Oxford— y por el profesor Leif Ristroph, director del Laboratorio de Matemática Aplicada de la NYU, con la participación del entonces estudiante Jiajie Wu.
Los autores proponen un modelo matemático que describe cómo las aves y los peces mantienen formaciones alargadas ajustando continuamente su posición ante corrientes, depredadores u obstáculos, del mismo modo en que los cristales blandos deforman su estructura al recibir estímulos. Para validar el modelo recurrieron a experimentos previos, entre ellos una reproducción de las columnas de aves mediante flaps motorizados impresos en 3D que se autopropulsaban en agua, cuyo comportamiento colectivo coincidió con las predicciones teóricas.
El trabajo se inscribe en la línea de estudios previos del mismo laboratorio sobre la aerodinámica de las bandadas y los mecanismos que evitan colisiones. Sus aplicaciones potenciales abarcan la ingeniería aeroespacial y automotriz, la robótica y la recolección de energía. La investigación fue financiada con una ayuda de la National Science Foundation (DMS-1847955).
