Un equipo internacional de científicos ha analizado qué países ofrecerían las mayores garantías de supervivencia ante siete tipos de catástrofe global —guerras nucleares, impactos de asteroides, erupciones volcánicas masivas, ciberataques a gran escala, pulsos geomagnéticos, tormentas electromagnéticas y pandemias— y ha concluido que no existe un lugar perfecto, pero que Australia aparece como la mejor opción en casi todos los escenarios. La investigación se ha publicado en la revista Global Challenges.
Según el estudio, ante una reducción de la luz solar provocada por invierno nuclear, el impacto de un asteroide o grandes erupciones volcánicas, el hemisferio sur sería la zona más segura: carece de potencias nucleares que puedan alimentar un conflicto y presenta mucha menos actividad volcánica reciente que el norte. Dentro de ese hemisferio, las islas autosuficientes ofrecen ventajas por su climatología y sus temporadas de cultivo más largas, y Australia destaca por disponer de un vasto interior que la protegería de tsunamis.
En escenarios de pérdida de infraestructura por actividad geomagnética, la menor dependencia tecnológica de la agricultura australiana y neozelandesa reduciría el impacto en el abastecimiento. Durante la pandemia de COVID-19, ambos países cerraron fronteras de forma temprana y amortiguaron los efectos del virus gracias a su aislamiento insular y a sistemas sanitarios universales. Sus autores admiten limitaciones: Australia está expuesta a sequías, incendios y al blanqueo de la Gran Barrera de Coral, y su alineación con Estados Unidos eleva el riesgo de un ataque nuclear.
