Un estudio detecta que la IA sube las notas de deberes pero baja las de exámenes

Fuentes: AI Boosted Homework Scores by 18% — Then Exam Scores Dropped 20%, Study Shows, xataka.com

Los alumnos que utilizan herramientas de inteligencia artificial para hacer sus deberes mejoran sus calificaciones en un 18%, pero rinden un 20% por debajo de sus compañeros en los exámenes realizados sin ayuda tecnológica. Es la principal conclusión de uno de los estudios más amplios publicados hasta la fecha sobre el impacto de la IA generativa en el aprendizaje escolar, realizado por investigadores de la Universidad de Estocolmo y la Universidad de Hong Kong y recogido por The Economist.

El trabajo siguió durante seis meses, entre enero de 2023 y junio de 2025, a cerca de 27.000 estudiantes chinos de entre 12 y 18 años. La elección de China no fue casual: se trata del país donde la adopción de la IA entre los jóvenes se ha producido de forma más rápida. De hecho, el 80% de los participantes reconoció usar asistentes como DeepSeek o Doubao, la IA de ByteDance, mientras que el 20% restante actuó como grupo de control.

Los resultados son llamativos. En el ámbito de los deberes, los alumnos que usaron IA no solo mejoraron su puntuación media un 18% en todas las asignaturas, sino que además completaron las tareas más rápido: pasaron de invertir una media de 64 minutos a 45 minutos por tarea. Sin embargo, la fotografía cambia por completo cuando esos mismos estudiantes se enfrentaron a exámenes en condiciones de igualdad, es decir, sin acceso a la IA. En ese escenario, su nota media fue un 20% inferior a la de los compañeros que no habían utilizado estas herramientas durante el estudio.

Un dato clave matiza el hallazgo: las peores notas en los exámenes se concentraron entre los estudiantes que resolvían sus deberes en menos tiempo, es decir, aquellos que recurrían a la IA para acabar las tareas lo más rápido posible. Los alumnos que, aun usando estas herramientas, dedicaban un tiempo similar al de sus compañeros a hacer sus tareas no sufrieron un retroceso tan acusado en los exámenes. Esta diferencia sugiere que el problema no es la tecnología en sí, sino el modo en que se utiliza. Cuando los estudiantes aceptan las respuestas de la IA sin contrastarlas ni revisarlas, el rendimiento se resiente; cuando la usan como apoyo para verificar y profundizar en los contenidos, el efecto puede ser neutro o incluso positivo.

El estudio chino no es un caso aislado. Una investigación previa de la Universidad de Pensilvania, publicada en 2024 y realizada con un grupo mucho más reducido, llegó a conclusiones similares: los estudiantes que practicaban con herramientas de IA rendían mejor en sesiones cortas, pero la ventaja desaparecía cuando se enfrentaban a pruebas sin ayuda. Ambos trabajos apuntan en la misma dirección y refuerzan las sospechas que vienen manifestando los docentes desde la irrupción de los chatbots generativos.

El fenómeno trasciende las aulas chinas. Una encuesta de la empresa ed-tech Chegg realizada el año pasado reveló que el 80% de los estudiantes universitarios de países ricos utilizaba IA en sus estudios. Datos más recientes elevan esa cifra hasta el 94% en Reino Unido y el 93% en Alemania. En las redes sociales, la cobertura de The Economist generó un intenso debate: algunos usuarios atribuyeron la brecha en los exámenes a que los alumnos copian respuestas generadas por IA sin implicarse en la materia, mientras que otros pusieron en cuestión aspectos metodológicos del estudio.

Expertos como los de la Brookings Institution han advertido de que la IA puede apoyar el aprendizaje cuando se usa de forma intencional y bien diseñada, pero que una dependencia excesiva puede impedir que los estudiantes desarrollen habilidades cognitivas y sociales. El diario económico británico recordó, además, que los profesores llevan tiempo denunciando la llegada de ensayos formulaicos y con un estilo sospechosamente uniforme, compatibles con textos generados por ChatGPT u otros modelos.

Mientras el debate continúa, los sistemas educativos empiezan a tomar posiciones divergentes. China apuesta por integrar la IA como asignatura troncal y exige a sus profesores formación específica en la materia. En el extremo opuesto, países como Noruega han decidido limitar al máximo el uso de estas herramientas, sobre todo en las etapas tempranas. Con la práctica totalidad de los alumnos usando IA de forma cotidiana, prohibir su uso se antoja difícil. Lo que parece urgente, según coinciden los expertos, es enseñar a utilizarla de manera consciente y crítica, para que la tecnología sirva como aliada del aprendizaje y no como atajo que termine erosionando las capacidades reales de los estudiantes.