Un estudio del CSIC concluye que el arruí africano y la cabra montesa no compiten por el alimento en las sierras del sureste peninsular, al tener dietas diferenciadas: el arruí consume un 57% de herbáceas mientras que la cabra montesa basa su dieta en un 63% en arbustos. El trabajo, realizado en sierras murcianas donde ambas especies coexisten, documenta además la formación de grupos mixtos que pastan en proximidad sin conflictos. Los investigadores sostienen que, al no competir por recursos, el arruí no cumple el tercer criterio legal exigido para ser declarado especie invasora —amenaza probada en el ámbito ecológico—, por lo que piden revisar su catalogación.
El arruí (Ammotragus lervia) fue introducido en 1970 en Sierra Espuña (Murcia) a partir de ejemplares de los zoológicos de Casablanca y Frankfurt, con fines cinegéticos. Desde entonces se ha expandido por otras sierras del sureste. La reclasificación tendría efectos legales y económicos: según la Asociación de Naturalistas del Sureste, abriría la puerta a una caza sin las restricciones actuales, que hoy solo autorizan su control para frenar la expansión.
No hay consenso científico. Otro estudio reciente recuerda que la competencia entre ambas especies va más allá de la dieta e incluye, en ciertos casos, la limitación de la expansión del arruí por la propia cabra montesa. Además, en ecosistemas insulares como La Palma existen indicios de daño a flora endémica por la presencia de grandes herbívoros exóticos, lo que impide una conclusión general.
