Un estudio de la Universidad de Queensland desmonta la idea de que existen neuronas separadas para el frío y el calor

Fuentes: Sensing warm and cool: how the body detects temperature changes

Un equipo de la Universidad de Queensland (Australia) ha demostrado que la mayoría de las células nerviosas sensibles a la temperatura de la piel pueden detectar tanto el frío como el calor, lo que contradice la visión ampliamente aceptada de que la piel recurre a neuronas distintas para cada sensación térmica. Los termorreceptores, según la investigación publicada en la revista Neuron, incrementan su actividad en condiciones frías y la reducen cuando la temperatura sube, enviando ambas señales al cerebro desde una misma célula.

El trabajo, dirigido por las doctoras Clarissa Whitmire y Phill Bokiniec del Queensland Brain Institute, empleó técnicas avanzadas de imagen en modelos de ratón para rastrear la respuesta de miles de termorreceptores ante temperaturas cotidianas no dolorosas, como las de una habitación fría o un baño templado. Las investigadoras sostienen que este hallazgo es clave para entender la termorregulación humana y abre la puerta a nuevos tratamientos para personas que han perdido parte de su sensibilidad térmica.

La disfunción de los termorreceptores afecta a pacientes con lesiones medulares, esclerosis múltiple, diabetes o neuropatía periférica, y se agrava con la edad: los adultos mayores presentan mayor vulnerabilidad frente a olas de calor y al cambio climático. Las autoras plantean como hipótesis que el deterioro de estas células pueda ser un indicador temprano de neurodegeneración, de forma análoga a la relación entre pérdida auditiva y demencia, y subrayan la necesidad de dirigir las futuras terapias a las vías neuronales correctas.