Un estudio con lidar documenta casi 400 nuevos geoglifos en la Amazonia brasileña

Fuentes: xataka.com, Lidar uncovers nearly 400 ancient earthworks hidden beneath the Amazon canopy

Un equipo internacional de investigadores ha documentado casi 400 nuevos geoglifos en la Amazonia brasileña gracias al uso de tecnología lidar, un hallazgo que multiplica las estimaciones previas sobre la densidad poblacional de las sociedades precolombinas en la región y refuerza la idea de que la selva fue un paisaje profundamente transformado por el ser humano. El estudio, publicado en la revista Nature, fue liderado por el arqueólogo finlandés Martti Pärssinen, de la Universidad de Helsinki, junto al geógrafo brasileño Alceu Ranzi, de la Universidad de Acre.

La investigación surgió a partir de una observación casual: hace más de dos décadas, Ranzi divisó desde la ventana de un avión un círculo perfecto grabado en el suelo, una forma que solo podía haber sido creada por manos humanas. Aquel descubrimiento inicial impulsó décadas de trabajo que ahora, con el apoyo del lidar —un sistema de radar basado en pulsos de láser infrarrojo que permite obtener mapas tridimensionales del terreno incluso bajo la densa cobertura forestal—, han dado sus frutos más ambiciosos. La tecnología ha permitido identificar zanjas y elevaciones ocultas bajo el dosel arbóreo, algo imposible mediante los métodos tradicionales de prospección arqueológica, limitados hasta ahora a zonas deforestadas.

El área estudiada abarca una franja que cruza los estados brasileños de Acre y Amazonas, en la frontera con Venezuela, Colombia, Perú y Bolivia. En esta región ya se conocían geoglifos, pero el nuevo trabajo ha permitido delimitar los bordes occidental y septentrional de la sociedad que los construyó, bautizada como Aquiry. Lejos de los grandes ríos que históricamente sostenían a las poblaciones amazónicas, los científicos no esperaban encontrar tal densidad de ocupaciones. Los geoglifos identificados adoptan formas geométricas variadas —cuadrados, círculos, pentagramas y octágonos— y algunos llegan a combinar elementos como círculos inscritos dentro de cuadrados perfectos. El análisis mediante carbono 14 de restos de carbón hallados en los sitios ha permitido datarlos en torno a 2.500 años de antigüedad.

Las cifras obtenidas desafían las estimaciones anteriores. Si se extrapola el hallazgo a zonas de densidad comparable, el equipo calcula que podrían existir más de 20.000 estructuras adicionales solo en el área estudiada, una cifra muy superior a los aproximadamente 10.000 geoglifos que se estimaban para toda la Amazonia. A partir de los cálculos sobre la mano de obra necesaria para construir y mantener estas obras, los investigadores estiman que hasta tres millones de personas podrían haber habitado apenas el 3% de la superficie total del bosque.

El descubrimiento tiene implicaciones profundas para entender la historia del continente. Como recordó el medio Xataka, ya en 1542 el fraile dominico Gaspar de Carvajal describió en su crónica del viaje de Orellana poblados enormes, señores con miles de soldados, cerámicas de lujo y extensas redes de caminos en la selva. Sus relatos fueron descartados durante siglos precisamente por mencionar las legendarias amazonas guerreras. Los nuevos hallazgos otorgan nueva credibilidad a buena parte de aquellas descripciones.

Otro aspecto relevante del estudio es la presencia casi sistemática del árbol del Brasil alrededor de los geoglifos, lo que sugiere que los Aquiry lo domesticaron y cultivaron. Este dato refuerza la tesis, apuntada por Pärssinen, de que la composición actual de la Amazonia es en buena medida el resultado de la intervención humana, un factor que debería incorporarse a los modelos climáticos sobre la región.

La investigación no ha estado exenta de tensiones. Algunos pueblos indígenas han expresado su preocupación por el uso del lidar, ante el temor de que las imágenes revelen la ubicación precisa de sus territorios o de sitios que consideran sagrados. Para minimizar este conflicto, el equipo de Pärssinen eliminó todas las imágenes captadas dentro de demarcaciones indígenas antes de publicar los datos. Francisco Apuriña, antropólogo del pueblo Apuriña de Acre y miembro del equipo, explicó que los geoglifos son reconocidos por su comunidad como espacios rituales a los que denominan kymyrury, término que define lugares "hogar de espíritus". Apuriña defendió la necesidad de difundir parte de este conocimiento, de forma responsable, como argumento para proteger los territorios indígenas.

La Amazonia ha perdido más del 13% de su cobertura vegetal en las últimas cuatro décadas y los científicos alertan de que la selva podría dejar de ser autosostenible si se supera el umbral del 20% de deforestación. En este contexto, los autores del estudio defienden que invertir en la producción local de conocimiento científico puede servir para reforzar a las comunidades periféricas frente al avance de la industria agrícola.

Con este trabajo, la vieja idea de una Amazonia prístina e intacta desaparece definitivamente. Como resume Ranzi, la civilización Aquiry "no es un El Dorado por el oro, sino un El Dorado para la ciencia". Las próximas etapas, según anunció Eduardo Neves, arqueólogo de la Universidad de São Paulo, pasan por ampliar los barridos lidar a través del proyecto Amazônia Revelada, con el fin de identificar y proteger legalmente los sitios arqueológicos amenazados por la deforestación antes de que desaparezcan bajo la presión de la frontera agrícola.