Los chatbots de inteligencia artificial ofrecen a los votantes orientaciones inexactas, incoherentes y poco fiables sobre a qué partido votar, según un estudio de la organización de libertades civiles Liberties basado en las elecciones parlamentarias húngaras celebradas este año. Los investigadores probaron ChatGPT y Gemini con cinco perfiles de votantes, cada uno alineado con uno de los cinco partidos registrados en las listas nacionales, y repitieron cada consulta diez veces con cada modelo.
El hallazgo más llamativo fue un fuerte sesgo de visibilidad hacia el partido Tisza, liderado por Péter Magyar, vencedor de los comicios frente a Viktor Orbán. En el 90% de los casos en los que se introdujo en ChatGPT un perfil afín a Tisza, el sistema no recomendó esa formación; en las pruebas de coincidencia porcentual, ChatGPT asignó una puntuación a Tisza solo en el 2% de los casos, sugiriendo en su lugar partidos sin opciones de superar el umbral del 5% o fuerzas que ni siquiera se presentaban. Por el contrario, los perfiles afines al Fidesz de Orbán fueron identificados con mucha más frecuencia: ChatGPT lo señaló como única opción recomendada en alrededor del 50% de las respuestas directas.
El informe documenta además respuestas materialmente distintas a prompts idénticos y la inclusión, en el 96% de las respuestas de ambos modelos, de partidos que no figuraban en la papeleta de 2026. Los investigadores atribuyen los errores a lagunas en los datos de entrenamiento —Tisza irrumpió con fuerza después de 2024—, filtros y limitaciones de procesamiento lingüístico, y denuncian un vacío regulatorio: ni la Ley de IA de la UE ni la Ley de Servicios Digitales cubren expresamente a los chatbots de uso general cuando ofrecen orientación política.
