Un documental convierte a los cocineros de tiranos en testigos incómodos del poder

Fuentes: ‘A man of great appetites’: what’s it like to be a dictator’s personal chef?

El documental "How to Feed a Dictator", que se estrena en el festival de Tribeca, reúne los testimonios de cinco chefs privados que sirvieron a algunos de los dictadores más temidos del siglo XX, desde Pol Pot y Kim Jong-il hasta Idi Amin, Saddam Hussein y Augusto Pinochet. Dirigido por Andrew Neel y basado en el libro de 2020 del periodista polaco Witold Szabłowski, la cinta de 95 minutos utiliza la cocina como ventana a la banalidad del mal: el confort, el coche nuevo o el acceso a ingredientes italianos se convertían en el trueque por la obediencia.

Las historias recorren el espectro de la colaboración. El ugandés Charles Otonde Odera pasó de aldeano pobre a conductor de un Mercedes al servicio de Idi Amin, del que destaca sus "grandes apetitos" y su gusto por asustar a los británicos con rumores de canibalismo; llegó a recibir una orden de muerte por una indigestión infantil. El pizzero italiano Ermanno Furlanis vivió bajo vigilancia en Corea del Norte elaborando pizzas para Kim Jong-il, mientras el cocinero cambiano Keo Samoun sigue venerando a Pol Pot en su tumba, incapaz de reconciliar al hombre que le pagó la boda con el responsable de hasta tres millones de muertos. El cocinero de Pinochet, en cambio, exhibe la gorra del general bajo una vitrina y minimiza los crímenes de la dictadura como "órdenes que no quería dar". El chef anónimo de Saddam, protegido tras una silueta negra para evitar la ingeniería inversa de su voz mediante IA, llega a calificar al expresidente iraquí de "padre de Irak".