El desarrollador shkspr ha documentado su experiencia en contratar a usuarios externos para probar la usabilidad de su README, una práctica que considera más efectiva que la autocrítica. Durante una solicitud de subvención NLnet para su proyecto ActivityBot, el autor decidió compensar a voluntarios con 25 euros por hora para que realizaran pruebas en vivo de la instalación de su software. El método consistía en sesiones de videollamada donde los participantes compartían su pantalla y explicaban en voz alta cada paso, lo que permitía al autor identificar sesgos cognitivos y errores de redacción que él mismo no había detectado.
Entre los hallazgos más significativos se encontraron enlaces rotos, la confusión sobre cómo renombrar archivos ocultos, la falta de claridad en la terminología técnica y la necesidad de explicar qué hacía realmente el software. El autor destaca que la interacción humana directa ofrece una perspectiva única que las herramientas de inteligencia artificial no pueden replicar, ya que permite detectar la frustración real del usuario y el humor inapropiado en el texto. Esta metodología, que ha mejorado la legibilidad de su documentación, sugiere que los desarrolladores deben buscar retroalimentación de personas reales, incluso si no pueden permitirse pagar por ella, para asegurar que sus instrucciones sean intuitivas y precisas.
