Un desarrollador ha presentado un sistema de compañero de juego basado en inteligencia artificial, bautizado Varkos, que no se limita a generar diálogo sino que actúa dentro del mundo virtual, ejecuta instrucciones complejas en varios pasos y conserva planes persistentes entre acciones. El proyecto, diseñado en principio para Skyrim pero concebible como capa integrable en otros juegos, busca resolver dos problemas habituales en los marcos de control de personajes mediante modelos de lenguaje: la baja capacidad de agencia en el mundo y la latencia elevada, que en muchos casos se disimula con cortes de edición.
El sistema se ejecuta con procesamiento local siempre que es posible, lo que reduce costes frente a las llamadas constantes a la nube y mantiene la privacidad del jugador. Mantiene el micrófono activo de forma continua, de modo que el usuario habla al personaje sin menús ni invocaciones. Utiliza una versión optimizada del modelo Qwen3-ASR 1.7b junto con técnicas VAD (detección de actividad de voz) como TurnPipe y Silero para procesar audio en ventanas de 40 a 80 milisegundos.
Entre las capacidades demostradas figuran la espera condicional a un evento del mundo, la búsqueda de objetos concretos en el escenario, sesiones de escondite Inglés como juego persistente, recogida selectiva de botín con transferencias de inventario, y combate con avisos en tiempo real. La personalidad del personaje evoluciona de forma gradual a partir de las experiencias compartidas, aunque este apartado sigue dependiendo de llamadas a modelos en la nube por su coste computacional. Cuando el juego se cierra, el personaje entra en un estado intermedio que el autor denomina "void mode", pensado como puente entre títulos. La pila corre hoy en un MacBook M4 y el autor señala que también puede ejecutarse en Windows con al menos 12 GB de VRAM dedicada.
