El divulgador científico Drake Anthony ha recreado en su taller la llamada "luz barométrica", un fenómeno documentado por primera vez en 1675 cuando el astrónomo francés Jean Picard observó un resplandor en el tubo de cristal de su barómetro de mercurio mientras caminaba por París. Tras siglos de estudio, los científicos determinaron que el efecto se debe a la fricción: cuando el mercurio fluye sobre vidrio limpio deja un rastro de carga eléctrica que ioniza los gases del recipiente y produce luz, un mecanismo parecido al de los letreros de neón pero alimentado por la propia fricción del material.
Anthony fabricó un matraz de vidrio soplado, lo evacuó hasta unas 5 militorr dejando restos de aire y vapor de mercurio, y añadió mercurio líquido. Al agitar el recipiente en la oscuridad obtuvo un tenue brillo azulado, limitado por la impureza del metal. Para intensificar el efecto incorporó neón a unos 100 torr y logró un destello visible incluso con luz ambiental. Experimentó además con pellets de cobre, fragmentos de teflón, la aleación Galinstan y distintas geometrías de tubo, con resultados dispares. Como remate, conectó una bobina Tesla al matraz y consiguió llamativas descargas de plasma con efectos de pinzamiento y zonas de color diferenciado.
