El cohete Long March 7A, uno de los lanzadores más empleados del programa espacial chino, explotó un minuto y veinte segundos después de despegar la noche del lunes desde el Centro de Lanzamiento Espacial de Wenchang. El despegue pareció nominal, pero vídeos publicados en redes sociales mostraron la detonación de la primera etapa durante la fase de máxima presión dinámica, mientras el vehículo atravesaba las capas bajas de la atmósfera.
La carga útil, clasificada, se cree que era un satélite militar de comunicaciones. El cohete, desarrollado por la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China (CASC) y operado por la agencia espacial estatal, no había recibido comentarios oficiales por parte de las autoridades chinas en la noche del incidente.
Según el análisis del momento de la explosión, la destrucción podría deberse a una avería del motor YF-100, que quema queroseno y oxígeno líquido con un empuje de 270.000 libras a nivel del mar. Este motor es el más utilizado del programa chino: propulsor del Long March 7 y su variante 7A durante la última década y presente en hasta nueve cohetes distintos, desde el Long March 5 hasta el Long March 8, incluidos vehículos de nueva generación como el Long March 10.
Si la causa es efectivamente el motor, las consecuencias podrían afectar al lanzamiento de la misión robótica Chang'e 7, previsto en unas dos semanas a bordo de un Long March 5. La misión, que combina orbitador, aterrizador, rover y un mini-saltador, tiene como objetivo la región del cráter Shackleton, cerca del polo sur lunar —la primera exploración con rover de esa zona—, en una carrera con la NASA por establecer operaciones en un área potencialmente rica en recursos.
