Kian Lodge recorrió en bicicleta unas tres horas y media para presenciar el eclipse parcial de Sol del miércoles desde una observación colectiva en el Observatorio de Brough, en East Yorkshire, donde pudo conseguir gafas de visualización especializadas tras comprobar que en internet estaban agotadas o tenían precios "absolutamente desorbitados" con plazos de entrega largos. Las autoridades sanitarias recomendaron utilizar gafas o visores solares homologados para contemplar el fenómeno con seguridad, ya que la observación directa puede dañar la retina, según el Royal College of Ophthalmologists. La mayoría de comercios que vendían gafas de eclipse agotaron sus existencias y cientos de personas hicieron colas para hacerse con ellas.
En el punto álgido del fenómeno, la Luna ocultó hasta el 95% del Sol en lo que supone el eclipse solar más llamativo del Reino Unido en casi tres décadas. Lodge describió el trayecto como "algunos de los kilómetros más felices que he recorrido en mi vida" y calificó el evento de "oportunidad única en la vida". Acudió acompañado de un juguete con forma de luna que había encontrado en una tienda de caridad y al que había puesto pilas nuevas.
Los responsables de Brough Astronomy, Steve O'Dwyer y Brian Davies, calificaron la asistencia de "fantástica" y "enorme", muy superior a la prevista. El eclipse coincidió con el pico de la lluvia de estrellas de las Perseidas, activa entre mediados de julio y el 23 de agosto, aunque Davies advirtió de que para verla conviene alejarse de núcleos urbanos iluminados y armarse de paciencia.
