Un malware infectó hacia las 5:45 del 7 de agosto la red informática de Suisun City, una ciudad del condado de Solano en el norte de California, y afectó al enrutamiento de llamadas al 911, al despacho de policía y bomberos y a otros servicios municipales. El municipio desconectó toda su red tras detectar la intrusión para contener el ataque y preservar pruebas para una investigación federal, y operó con apoyo del centro de despacho del condado de Solano mientras durase el aislamiento.
La ciudad no ha publicado todavía una autopsia técnica: no se conoce la vulnerabilidad explotada, si hubo robo de credenciales, el alcance real dentro de la red o si los atacantes cifraron equipos o extrajeron datos. Tampoco hay atribución pública a un grupo concreto. La alcaldesa, Alma Hernandez, señaló que hasta ese momento no había indicios de sustracción de información personal, según CBS Sacramento. Michael Elm, de la oficina de información pública, explicó a KQED que el sistema estaba preparado para apagarse automáticamente al detectar un intruso, lo que inutilizó parte del software de gestión aunque el 911 permaneció operativo.
El enrutamiento del 911 es el primer eslabón técnico que asocia la llamada al centro adecuado, la ubicación y los equipos de respuesta. Sistemas como Enhanced 911 y Next Generation 911 añaden textos, vídeo y localización más precisa, pero esa mayor capacidad hace al servicio más dependiente del software y, por tanto, más expuesto a incidentes como el registrado en Suisun City.
