Un centro de datos del tamaño de una lavadora, instalado en el polideportivo municipal de Exmouth (Devon, Inglaterra), aprovecha el calor residual de sus procesadores para calentar el agua de la piscina. La start-up Deep Green, proveedora del equipo, cede el hardware sin coste al centro y le reembolsa el gasto eléctrico, a cambio de cobrar a sus clientes por la capacidad de cálculo destinada a inteligencia artificial y aprendizaje automático. Según la empresa, la instalación mantiene la piscina a unos 30 °C durante el 60 % del tiempo y permite al Exmouth Leisure Centre ahorrar miles de libras al año. El gerente del centro, Sean Day, explicó que la factura energética iba a aumentar alrededor de 100 000 libras en 2023, tras la subida de los precios de la energía. Otros siete recintos acuáticos británicos ya se han sumado al sistema. El fundador de Deep Green, Mark Bjornsgaard, recordó que eliminar el calor generado por los servidores es uno de los mayores costes de los centros de datos, por lo que reubicar una pequeña unidad cerca de un foco de demanda térmica —en este caso, una piscina— resulta eficiente. Swim England celebró la iniciativa y BBC News documentó el cierre de 65 piscinas en el país desde 2019 por el alza de costes energéticos. Expertos como el profesor Julian Allwood, de Cambridge, consideran la idea razonable siempre que reduzca gasto, aunque advierten de que los grandes centros de datos siguen planteando retos de refrigeración y consumo de agua.
Un centro de datos del tamaño de una lavadora calienta una piscina pública en Devon
Fuentes:
Tiny data centre used to heat public swimming poolT1state_media
