Un campamento romano de 2.200 metros en los Alpes reescribe la conquista suiza de Augusto

Fuentes: Un campamento romano escondido en los Alpes durante dos milenios cambia la historia de una antigua conquistaT2, xataka.com

Un campamento militar romano situado a 2.200 metros de altitud en los Alpes suizos ha salido a la luz dos milenios después de su construcción, obligando a reescribir la historia de la conquista alpina ordenada por el emperador Augusto en el año 15 antes de Cristo. El hallazgo, considerado de "relevancia internacional" por el cantón de los Grisones, permite reconstruir con un detalle sin precedentes la ruta seguida por las legiones romanas a través de uno de los terrenos más hostiles de Europa.

El descubrimiento se produjo en Colm la Runga, una cima del Oberhalbstein grisón ubicada casi 900 metros por encima del campo de batalla de Crap Ses, donde en el año 15 a. C. las tropas romanas se enfrentaron a combatientes suanetes. Según las estimaciones provisionales de los arqueólogos de la Universidad de Basilea, unos 2.000 soldados romanos se midieron con entre 500 y 1.000 defensores locales, en un combate que abrió la ofensiva con proyectiles disparados mediante arcos, ballestas y hondas. Peter-Andrew Schwarz, director del proyecto arqueológico, explicó que los legionarios empujaron a sus adversarios hacia un río y reanudaron el ataque en la otra orilla.

El campamento, protegido por tres fosos y un terraplén, domina visualmente los valles de Landwasser y Albula, así como los accesos hacia Domleschg, Surses y Lenzerheide. Entre los hallazgos figuran proyectiles de plomo con los sellos de las legiones III, X y XII, clavos de sandalia, piezas de armamento y munición diversa. La presencia de proyectiles de la Legión III en ambos yacimientos ha permitido vincular el campamento de Colm la Runga con la batalla de Crap Ses, confirmando que ambas posiciones formaron parte de la misma operación militar.

La campaña respondía a la política de Augusto, que pretendía asegurar los pasos alpinos para controlar los accesos entre el norte de Italia, la Galia y las cuencas del Rin y el Danubio. En ese año 15 a. C., el emperador envió a sus hijastros Tiberio y Druso contra los pueblos réticos y vindélicos, mientras varias columnas penetraban por distintos valles. Una de esas columnas habría recorrido el valle de Bergell, cruzado el puerto de Septimer y avanzado hacia Tiefencastel, donde encontró resistencia en el desfiladero de Crap Ses. Los suanetes figuran entre los pueblos mencionados en el monumento triunfal de La Turbie, aunque ningún relato antiguo conservado describe la batalla en sí.

El hallazgo tiene una relevancia especial porque demuestra que el ejército romano no se limitó a controlar los pasos alpinos desde posiciones bajas, sino que estableció puestos de observación a gran altitud, lo que revela un nivel de estrategia militar hasta ahora subestimado en este frente. Pocas veces, según los investigadores, se dispone de tanto nivel de detalle sobre la ruta seguida por una campaña romana, incluso en terreno de montaña.

La investigación moderna arrancó en 2018, cuando Lukas Schmid, arqueólogo aficionado y detectorista voluntario, localizó unos 250 objetos en una zona que los especialistas consideraban casi agotada, incluida una daga romana decorada que impulsó una campaña de mayor alcance. En otoño de 2023, otro voluntario identificó una formación extraña dentro de un modelo digital del terreno generado mediante datos LiDAR. Las comprobaciones en la cumbre confirmaron que aquellas líneas correspondían a una fortificación construida por personas.

Las excavaciones del campamento comenzaron en 2024, continuaron en agosto de 2025 y forman parte del proyecto CVMBAT, activo hasta 2027. Esto significa que nuevas pruebas aún pueden modificar la extensión atribuida al recinto, la interpretación de sus edificios y la función que desempeñó dentro del avance romano. La ausencia de restos humanos en Crap Ses mantiene abiertas cuestiones sobre las bajas, la duración de la lucha y las posiciones de ambos bandos, ya que los cadáveres pudieron retirarse y quemarse, mientras el equipo se habría saqueado para su reutilización.

La colaboración entre la Universidad de Basilea, el Servicio Arqueológico de los Grisones y los detectoristas autorizados está cambiando la manera de localizar y estudiar yacimientos en Suiza, y sitúa a este descubrimiento como una de las contribuciones más significativas a la arqueología de las Guerras Alpinas de Augusto en las últimas décadas.